¿Sientes que no eres lo suficientemente bueno/a?
¿Te comparas con los demás y sientes que no estás a la altura?
¿Te resulta difícil confiar en ti, tomar decisiones o mostrarte tal como eres?
No estás solo/a.
Ese sentimiento de no ser “suficiente” es uno de los patrones más comunes que impiden disfrutar de la vida con serenidad y plenitud. Suele manifestarse como inseguridad, timidez, miedo a fallar o a decepcionar, y pensamientos autocríticos que se repiten sin cesar.
Muchas personas, incluso con éxito o reconocimiento externo, sienten que no merecen sus logros. Es lo que se conoce como síndrome del impostor: la sensación de no ser lo suficientemente capaz, de que “en cualquier momento me descubrirán”.

